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Electrónica
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Escrito por Goussat
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Domingo, 05 de Julio de 2009 14:58 |
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Siempre en su sitio, sin ninguna estridencia, la música de Kleerup es un paseo en velero: continuamente en movimiento pero de forma plácida y soñadora. Las colaboraciones pero son determinantes ya que enriquecen extraordinariamente este disco: hay así más variedad vocal y ayuda a esconder una excesiva repetición de patrones, sobre todo rítmicos.
Hay espléndidas canciones como "Until We Bleed (Feat. Lykke Li) "dónde saca provecho de la gran voz de esta cantante, "Tower Of Trellick" tema instrumental," Longing For Lullabies (Feat. Titiyo)" una pieza evocadora, "With Every Heartbeat (Feat. Robyn)" con uno teclados que escalan arriba y abajo y "Thank You For Nothing".
Sí, también hay algunas canciones que no son nada espectacular y reiteran demasiado la fórmula; pero no son tampoco odiosas y eso ya es destacable en un estilo, la electrónica, con mucha tendencia a los excesos y a los fuegos artificiales.
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Electrónica
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Escrito por Goussat
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Domingo, 14 de Junio de 2009 11:19 |
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Un disco de caras B y rarezas. ¿Pero no eran ya bastantes extraños? Podríamos jugar con las palabras y decir que las rarezas de los raros, por simetría, tendrían que ser cosas normales. Queda bien, pero eso, en este caso, sólo es un juego de palabras. Siguen con su ambiente oscurillo, glamuroso, rítmico. Demuestran que sus caras B podrían ser perfectamente caras A: los temas incluidos no suenan nada a descartados. ¿Tal vez no son "comerciales"? Magnéticos sí son.
Con parsimonia rítmica van creando una atmósfera chocante pero no ofensiva adornada con ruidos acuáticos, teclados, algún grito agudo (pero no estridente). Y con un estilo elegante, distante, que provoca una mezcla de tristeza serena, reflexión, melancolia y conduce, generalmente, a seguir mentalmente el compás. |
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Electrónica
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Escrito por Goussat
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Domingo, 24 de Mayo de 2009 22:26 |
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Empieza el disco con una larga canción, dinámica, motivadora, y ya cuando te habías acostumbrado al ritmo, a la melodía, aparece la voz femenina y renueva toda la canción, es "The simple life". El gran acierto de The Juan MacLean es la creación de piezas largas que no cansan, envolventes, como la primera (8:38), "Tonigh" (10:09) o "Happy house" (12:27). Para ser sinceros, algunas de las canciones más cortas son excesivamente machaconas "The future will come", "Human disaster" y tal vez "The Station", con acierto no son largas. Música sintética bailable que cuenta como elemento positivo el hecho de no buscar la espectacularidad, sin que esto impida que sean, muchas de ellas, bien recomendables para las pistas de baile "No time", "One day", "A new bot" (esta última es un hit de Kraftwerk, en la línea divertida). Es elegante pero no demasiado, es discotequera pero no es para romper pistas, es rítmica pero a veces se para ... esta indefinición es lo mejor y lo peor a la vez. Y es que hacer este tipo de música, huyendo de los tópicos, pero conservando el aspecto dance es muy difícil. 
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Electrónica
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Escrito por Goussat
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Domingo, 08 de Marzo de 2009 23:45 |
El segundo disco de The Whitest boy alive sigue en la línea del anterior: acogedor, pulcro, elegante y siempre bailable. La voz de Erlend Øye (cantante e integrante muy relevante) es excepcionalmente agradable, transmite confianza y sinceridad. Te hace sentir protegido, cuidado y con la sensación que nada malo puede pasar ... todo eso con una base rítmica que incita a bailar. No es, sin embargo, música para desmelenarse sino, mes bien para fantasear, para dejarse ir, soñando, feliz.
El anterior era más pop pero éste es más electrónico y se pareze mucho en al excelente disco de Erlend Øye en solitario, "Unrest" (2003). Como ejemplo, la que abre el disco "Keep a secreto" y "High on the heels" un auténtico hit. Y en "Intentions" hay la delicadeza característica del otro grupo de Erlend, Kings of convenience.
Lo que le falta es algún momento de fuerza, salir del guión y experimentar, para no acabar a la larga, como demasiadas veces paso, en una imitación de sí mismos.
Y si en el primer disco, hay quien los comparó con The cure, a mí este disco, por estilo, lo compararía al Tonight de Franz Ferdinand.
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